El viaje interior de Homer

9 01 2010

Alberto Peña

Como no podía ser de otra manera, en la serie Los Simpson también hay lugar para reflexiones y viajes al interior de uno mismo. En el capítulo 8×09 “El misterioso viaje de Homer”, nuestro protagonista se embarca en un mundo de alucinaciones y paranoias que le llevarán a buscar su felicidad interior a través de su alma gemela.

Todo comienza una mañana normal y corriente en la que Marge intenta por todos los medios que su marido no se acuerde ni se de cuenta de que es el día de la Feria de Chili, porque en las anteriores ocasiones ha dejado a su familia en ridículo por haberse puesto ebrio. Homer descubre que es el día por el olor que hay en la calle y se decide a ir, embarcado en sus botas y con su cuchara de madera para probar todo tipo de chili, pero antes de salir le hace a Marge una promesa, no beberá ni gota de alcohol para que no pase lo de años anteriores. Homer se presenta ante los puestos de chili como si fuera un baquero del oeste preparado para un duelo, saca su cuchara y dispone a ir probando cada uno de los diferentes tipos. Uno por uno hunde las esperanzas de sus creadores por no ser demasiado fuerte pero cuando llega al del jefe Wiggun, este le tiene preparada una sorpresa a nuestro intrépido catador. Es solo ponerlo sobre su boca y echa a correr horrorizado por el picor, así que se llena la boca de cera de vela y se decide a repetir ante la atenta mirada de todos, comiéndose cuatro guindillas, que le llevan a una situación de trance y alucinaciones en un mundo surrealista.

Homer empieza a sufrir trastornos visuales como desfiguraciones en la cara de Flanders cuando habla con él, o cuando ve a Nelson, Barney y Edna Krabappel, cuyas caras se alargan y deforman, y los sonidos no se perciben de la misma manera. Sumido en un mundo de alucinaciones, se embarca en una experiencia que le llevará a una lucha consigo mismo. Durante este viaje no deja de estar consciente y sabe lo que hace, pero las cosas que ve, que toca o que oye, las percibe de forma muy diferente. Los colores cambian y las formas se desfiguran, la percepción es distinta a la habitual y su mente no acaba de entenderlo. A partir de aquí ve mariposas gigantes, el cielo es rojizo, se le dilatan las pupilas de forma considerable y un sin fin de alucinaciones que su mente no acaba de procesar. De esta forma no acaba de entender muy bien porque los paisajes varían de tal manera en estas condiciones hasta creer que ha roto el sol, y en ese instante cuando comprende que ha de aprovechar esos momentos de lucidez que tiene y realizar apuntes sensatos en su memoria. De nuevo intenta salir de su locura esclerócica, pero una tortuga le indica el camino que ha de seguir en su lucha mental, así corre y salta como si flotara hasta llegar a una pequeña pirámide pero cuando pretende subirla se hace más y más grande. Al llegar a la cima, encuentra a Marge e intenta explicarle, pero al girar a su alrededor se da cuenta que es otra de sus alucinaciones, ya que esta figura no tiene cara y eso no tiene sentido. Mirando al cielo encuentra un coyote que baja de la Luna para convertirse en su conciencia y aconsejarle sobre lo que debe de hacer. Este es el objetivo de sus visiones que cesan cuando entiende el mensaje que el coyote quiere darle y vuelve al mundo real, despertándose en un campo de golf.

De esta forma Homer asimila lo ocurrido y se pone manos a la obra para encontrar su felicidad a través de su alma gemela, que finalmente y tras muchas dudas resulta ser Marge.

En este episodio encontramos una reflexión sobre uno mismo a través de un viaje espiritual que, aunque tenebroso y sembrado de alucinaciones, es la forma de sentirse bien consigo mismo y con lo demás.

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La juventud de Springfield

19 12 2009

Alberto Peña

Milhouse Van Houten: es el vecino de Bart y su mejor amigo. El pelo pincho y el del pelo azul van juntos a clase en la escuela primaria. Está enamorado de Lisa, y no pierde un segundo cuando está a su lado para intentar seducirla, pero siempre acaba siendo frustrante para él. Sus padres están divorciados.

Nelson Muntz: es el gamberro de la ciudad, y el cabecilla de la banda de adolescentes del colegio. Vive en un cuchitril con su madre que apenas le presta atención. Se dedica a atentar contra los empollones y gafulis del colegio y no es capaz siquiera de sacar buena nota en algún examen. En cierto momento, tuvo una relación con Lisa que hacía pensar que iba a cambiar, pero su sangre rebelde pudo más que el ansia de Lisa por cambiarle.

Ralph Wiggum: es el hijo del jefe de policía Clancy, y parece haber heredado los genes inútiles, torpes y desastrosos de su padre, pues no sigue el ritmo de las clases y apenas tiene ningún amigo. Sus frases son un tanto estúpidas e infantiles para la edad que tiene, pero parece tener un gran corazón.

Martin Prince: es el chico más listo del colegio, podría ser lo más parecido a Lisa en chico, pero resulta un tanto repelente y resabiado. Suele ser el blanco de los matones y es habitual verle colgando de alguna percha o resignándose tras una burla. Parece ser la imagen del científico Frink, pero en su etapa en el colegio.

Sherry y Terri: son dos gemelas con el pelo azul de la clase de Bart, que aparecen en la serie esporádicamente.





Los Ciudadanos de Springfield I

25 11 2009

Ciudadanos de Springfield

 

Alberto Peña

La ciudad de Springfield alberga, aparte de a la familia Simpson, a numerosos y característicos personajes habituales en los capítulos de la serie. Muchos de ellos encarnan el estereotipo que la sociedad tiene de ciertos trabajadores o clases sociales.

Apu Nahasapeemapetilon: es un inmigrante indio integrado en la sociedad. Cumple el estereotipo de inmigrante estadounidense que abre una tienda Supermarket, en el caso de la serie, el Badulake. Está casado con una joven india guapa y atractiva que sus padres determinaron como su esposa cuando ella apenas era una niña.

Clancy Wiggum: es el jefe de policía de Springfield. Encarna al típico policía estadounidense torpe y que apenas hace otra cosa que alimentarse a base de donuts. Son muchas las veces que, al intentar resolver un caso junto a sus dos ayudantes Eddie y Lou, no acaban metidos en un farragoso estropicio.

Moe Szyslak: como no podía ser de otro modo, alguien tiene que servirle las cervezas a Homer y a los demás borrachos de la ciudad. Ese es el papel que desempeña Moe en la serie. Amigo de Homer, es un sucio tabernero solitario, que emborracha a sus clientes y luego los trata como si fueran ratas.

Barney Gumble: es el borracho del pueblo y no pasa un día sin que no pise el Bar de Moe. A su taburete no le da tiempo a coger polvo, ya que pasa más tiempo sentado en él que otro sitio. Siempre borracho, muchas veces aconseja a Homer en sus conversaciones el la tasca.

Reverendo Lovejoy: entregado a Dios, es el sacerdote de la ciudad e imparte misa cada domingo en su iglesia cristiana. Enamorado de las maquetas de trenes y algo aprovechado de la fe para recaudar, vive junto a su esposa Helen Lovejoy, una mujer que predica la fe de su marido pero en realidad es una arpía cotilla que se regodea en el mal de los demás.

La Familia Flanders: son los vecinos de los Simpson. Encabezada por Ned, un correctísimo hombre de fe que antepone a Dios sobre todas las cosas y que no es capaz de soltar ninguna palabra soez o malsonante. Se cuida mucho y tiene un cuerpo digno de gimnasio, pero incapaz de besar a otra mujer. No infringe ningún mandamiento de la Biblia por represalias de su Dios. Homer se aprovecha continuamente de él, pidiéndole cosas prestadas que nunca le devuelve. Maude es una culta y educada ama de casa que practica el cristianismo al igual que toda su familia, y se dedica a cuidar de sus hijos, Rod y Todd, que son dos críos religiosos que no se salen de las pautas que marca la Biblia y su padre. Siempre se ha rumoreado en el pueblo que son un poco afeminados, algo que se corrobora en una de los capítulos donde se ve el futuro y definitivamente han salido del armario.