Polémico viaje a Brasil

3 02 2010

En el capítulo 15 de la decimotercera temporada de la serie (13×15, “La culpa es de Lisa”), la familia amarilla viaja a Brasil, en un episodio muy criticado por la imagen de delincuencia y pobreza que Matt Groening da de las ciudades cariocas. Causó un revuelo impresionante e incluso está censurado en muchas webs, debido a la polémica que causó su emisión.

El capítulo comienza con una factura telefónica que contiene una llamada a Brasil por valor de 400$ que supuestamente nadie ha hecho. Cuando Lisa tiene el valor de decir que ha sido ella, explica a la familia que tiene apadrinado a un niño brasileño, Ronaldo, al que manda dinero para que consiga un mejor nivel de vida. Después de ver como los monos atacan al pequeño brasileño, Los Simpsons viajan a Brasil para encontrarle.

A partir de aquí, los estereotipos brasileños según el punto de vista del autor, son claramente distintivos. Como no podría ser de otro modo la primera imagen de Brasil es el Cristo del Corcovado en lo alto del cerro. Durante el vuelo, Lisa lee unos consejos para que no tengan problemas en la ciudad, y uno de ellos es no montar en taxis sin licencia, haciendo una crítica de los taxis ilegales existentes en el país.

En cuanto llegan al hotel, una parodia de la cultura futbolística de Brasil da la bienvenida en el hall, con unos botones que hacen virguerías con las maletas a base de toques.

Las favelas brasileñas son uno de los temas más candentes de este episodio, en las que aparece una imagen de pobreza camuflada por colores llamativos para no alarmar a los turistas. Incluso las ratas que aparecen están coloreadas.

Pero no todas las imágenes que aparecen son críticas, algunas parodias graciosas de detalles culturales y característicos se entremezclan, dando un toque humorístico a famosas zonas brasileñas. Así ocurre con la playa de Copacabana, plagada de esculturales cuerpos y con uso obligado de bañador corto, donde Homer causa pavor al mostrar sus carnes. También las famosas compañías de samba alegran la vista a turistas y residentes con sus bailes sensuales y su peculiar ritmo.

Pero la delincuencia y los robos, junto con la pobreza quedan patentes en una escena en que Homer y Bart van a un puesto de bebida. Las calles son de arena y barro, y los niños corren descalzos mientras se descuidan a robar a los turistas en el primer descuido.

Cuando el padre y el hijo siguen buscando al joven Ronaldo, toman un taxi sin licencia, que ofrece una crítica a los secuestros express, de mano del taxista, que rapta a Homer y lo llevan a través del Amazonas en lancha hasta su escondite. Durante esta travesía, Matt Groening introduce sutilmente una crítica a la tala masiva de árboles en la selva. Cuando la familia se entera del secuestro intentan juntar 50.000$ como rescate pero después de numerosas llamadas no consiguen más que 1.200$. El resto de la familia Simpson sale a la calle y se ve sorprendida por una carroza de carnaval, donde casualmente está Ronaldo, que actúa como personaje secundario en un programa infantil de la TV. Él les da el dinero que falta de lo que ha ganado trabajando y se disponen a entregar el rescate en un teleférico de las montañas. Durante el intercambio, Homer desarrolla un episodio de síndrome de Estocolmo en relación a sus secuestradores, y elabora un álbum de fotos con los mejores momentos de su secuestro. Curiosa parodia de un tema tan serio por parte de los guionistas.

Claro está que la imagen que el autor de Los Simpsons ofrece de la ciudad carioca dista de la realidad, pero no debe estar tan distorsionada cuando causo tanto revuelo y escozor entre los dirigentes brasileños, que rápidamente criticaron la serie de la Fox como ofensiva y denigrante para su cultura.